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Aprender auto-regulación apoyará a que tus niñas y niños triunfen en la vida.

por | Mar 25, 2019 | Uncategorized | 0 Comentarios

POR DIANA DIVECHA | FEBRERO 15, 2019  Traducción libre: Fernando J. Nieto Reynaldos

Imagina el siguiente escenario: a tu hijo de ocho años, uno de sus compañeritos de clase lo está picando constantemente con un lápiz en el salón. ¿Cómo responde?

Tal vez resista «el castigo» sin quejarse ni responder, usando toda su fuerza de voluntad; o tal vez guarde silencio, sucumbiendo lentamente a sentimientos de impotencia o miedo. Tal vez pierda su auto-control y actúe, atacando a su compañero de clase verbalmente o empujándole en respuesta. O ¿tu hijo se «auto-regulará» para considerar sus opciones y recursos, legitimando sus emociones y apropiándose de sus fortalezas, reflexionando sobre las experiencias pasadas y, entonces, respondiendo deliberadamente y con plena intención?

La auto-regulación puede sonar como una exigencia exagerada, pero también es la mejor opción según Erin Clabough, neurocientífica, madre de cuatro, y autora del libro: Second Nature: How Parents Can Use Neuroscience to Help Kids Develop Empathy, Creativity, and Self-Control 
(Segundo Naturaleza: Como papás y mamás pueden usar la neurociencia para que sus hija e hijos desarrollen empatía, creatividad y auto-control). La auto-regulación es una habilidad necesaria cada vez que queremos tomar una decisión para alcanzar un objetivo, especialmente cuando nuestros sentimientos más intensos están presentes, y nos afectan (o a las personas a nuestro alrededor).

Desafortunadamente, las cualidades que soportan la auto-regulación están en declive en la infancia norteamericana. El auto-control en niñas y niños más jóvenes ha decrecido dos años desde 1940. (En la misma tarea -pararse en un sitio sin moverse— las niñas y los niños de siete años, hoy en día, lo desempeñan como las niñas y niños de cinco años de antes, y las niñas y niños de cinco años de hoy lo hacen como niñas y niños de tres años de aquellas épocas). La empatía ha decrecido entre estudiantes en los últimos 30 años, y la creatividad y el pensamiento crítico también ha disminuido en los últimos 20 años, especialmente entre niñas y niños de preescolar y hasta tercer año.

Si queremos vivir en una sociedad pacífica, cívica y productiva, interrumpir esas tendencias es imperante. En su libro, Clabough nos comparte la neurociencia y sus avances junto con anécdotas familiares para explicarnos cómo podemos apoyar a nuestras niñas y niños a desarrollar mayor empatía, creatividad y auto-control y, más importante aún, porqué deberíamos de hacerlo. Juntas, estas cualidades le dan soporte a la habilidad de niñas y niños de auto-regularse de una manera equilibrada, impulsando el desarrollo de mejores relaciones, la satisfacción con su vida y objetivos, y el alcance de los logros de su interés y para su bienestar.

Auto-regulación vs. Auto-control

A lo largo de su libro, Clabough nos enseña las diferencias entre las multi-citadas Auto-regulación y Auto-control.

El auto-control ha recibido mucha atención desde que se ha hecho viral el famoso “test del bombón,” que ha sido citado por décadas. En el estudio clásico de 1970, 1,000 niñas y niños con edades entre los cuatro y los seis años reciben una pequeña recompensa (un bombón, galleta o pretzel) pero pueden elegir entre comerlo ahora o esperar cierto tiempo bajo la promesa de recibir una recompensa mayor. Los estudios longitudinales mostraron que las niñas y los niños que pudieron retrasar la satisfacción de su impulso de gratificación, obtuvieron mejores calificaciones en la adolescencia, mejor estado de salud, mejores ingresos y menores índices de criminalidad cuarenta años después. La habilidad para retrasar la gratificación en la infancia temprana, era un mejor predictor del éxito que la inteligencia o la clase social.

Pero el experimento del malvavisco puede que no signifique lo que hemos pensado hasta ahora. Como Clabough escribe, tal vez lo que se midió fue la obediencia de las niñas y los niños, cómo se sienten con respecto a las figuras de autoridad o si confían en lo que las y los adultos les dicen o prometen. O pudo haber medido qué tanto le gustan los malvaviscos, si quisieron esperar, o si han podido desarrollar la capacidad de espera (la paciencia, que se desarrolla más con mayor edad, como la prueba nos muestra).

Adicionalmente, Clabough argumenta que el auto-control es una meta incompleta porque, al final, se trata de no-actuar -algo que padres, madres de familia y docentes pueden encontrar como una cualidad deseable de las niñas y los niños, pero no es la única clave para una vida exitosa o feliz. La auto-regulación, por otro lado, se trata de tomar acción, dice ella, y enseñarla debería de ser un objetivo de la parentalidad y maternalidad.

Alguien con buena auto-regulación tiene auto-control y puede, por ejemplo, sofocar una reacción visceral inicial cuando es necesario. Pero también usa la creatividad y empatía para considerar maneras alternativas de alcanzar sus metas o negociaciones. Toma en consideración las reglas, y puede re-enfocarse de manera creativa o inventar algunas nuevas. Para decidir qué hacer en determinado momento, le presta atención a sus sentimientos, necesidades e intereses, pero también toma en consideración las perspectivas de las demás personas de manera empática en una situación social compleja.

Por ejemplo, cuando están empujando a tu hijo, puede ser que primero se detenga a leer las motivaciones del otro niño: ¿Los empujones son parte de un juego? ¿Son un llamado de auxilio desde el distrés? ¿Son el inicio de un patrón de acoso escolar o bullying?. Después, sondeará sus propios intereses: ¿Quiere continuar ese tipo de juego? ¿Prefiere concentrarse en otra cosa? ¿Necesita pedir ayuda de alguien más?. La creatividad le dará la libertad y flexibilidad para responder con una broma, para establecer un límite, o para pedir apoyo de un adulto; el auto-control le permite hacer una pausa para, con atención plena, discernir cuál de las opciones es la pertinente para ese momento y circunstancia particular, en lugar de reaccionar de manera instintiva y autómata.

En otras palabras, las niñas y los niños que se auto-regulan de manera óptima, son conscientes, flexibles y creativos -y, algo muy importante, su empoderamiento proviene desde su propio ser, hacer y conocer. «La auto-regulación es mucho más que sólo auto-control», escribe Clabough. “No sólo es la habilidad de detener la conducta, sino que es tener la flexibilidad para usar la conducta como pivote, como trampolín para alcanzar la meta, mientras se sigue preservando la confianza y reciprocidad en las personas que te rodean».

Con mejor auto-regulación, no sólo mejorará la salud mental de niñas y niños, sino que también serán más altruistas, amables y con mayor conexión con su comunidad. Y, como escribe Clabough, también se puede esperar que tengan grandes éxitos académicos, un «despegue laboral», y «mayor competitividad en la economía global».

La auto-regulación en el cerebro

EL libro Segunda naturaleza (Second Nature) tal vez sea la primera publicación sobre el desarrollo del cerebro para no-científicos que no sobre-simplifica ni abruma a sus lectores. Clabough describe los estadios del cerebro y sus etapas de desarrollo para ayudar a papás y mamás a ajustar sus expectativas a la realidad biológica: ¿De qué son capaces sus hijos, neurológicamente, en cada edad? ¿Qué límites pueden ser gentilmente expandidos, y en cuáles se necesita un apoyo adicional para los niños y niñas? Por ejemplo, reporta que, si bien es muy importante el juego libre en la primera infancia para estimular la creatividad, las niñas y los niños de ahora tienen cada vez menos oportunidades para jugar en sus salones de clases o en casa, tendencia que debería de ser revertida.

Second Nature: How Parents Can Use Neuroscience to Help Kids Develop Empathy, Creativity, and Self-Control (Sounds True, 2019, 288 pages)

Clabough ofrece una simple, amistosa pero profunda descripción de los procesos neurológicos fundamentales como la sinaptogénesis (la formación de conexiones sinápticas), la poda sináptica (la eliminación de las conexiones sinápticas), y la mielinización (el recubrimiento de los axones para acelerar las conexiones entre neuronas). Es de mucha ayuda para los papás y las mamás saber que están reforzando la conexión de redes sinápticas, dándole forma y modelando los circuitos neuronales mediante las experiencias, los hábitos y las rutinas que le ofrecen a sus hijas e hijos. Y que lo que hacen las mamás y los papás realmente importa en el desarrollo del cerebro de sus hijos e hijas.

Clabough también nos describe los estilos de crianza basándose en los enfoques científicos, incluyendo el andamiaje (proveer de bases o andamios cognitivos y reconocer los existentes para desarrollar y practicar nuevas habilidades) y modelado (demostrando la auto-regulación como padre y madre), junto con el apoyo en el desarrollo de la autonomía y ayudándoles a reflexionar sobre sus propias experiencias. Mi capítulo favorito de Second Nature es los cómo’s, en el que se ofrece guía específica para la parentalidad y marentalidad, estrategias, y atajos. También nos dice que, cuando las células están muy ocupadas tratando de mantener el auto-control, usan glucosa a mayor velocidad, así que un tip es «trabajar lo antes posible en tu activación de berrinches».

Incluso nos señala cómo las estructuras de poder inciden en la auto-regulación: El sostener los privilegios por demasiado tiempo puede erosionar la empatía, dificultando el considerar el punto de vista de otras personas, mientras que la desventaja crónica puede ser sumamente dañina para la niñez, llevando a la indefensión aprendida. Nos comparte cómo, en su propia familia, ha encontrado formas de sintonizar y cambiar las dinámicas de poder entre hermanas y hermanos —por ejemplo, fomentando que los más jóvenes sean los primeros en aportar, o pedirle a las y los hermanos mayores que les enseñen a las y los menores, facilitar el contacto con otras culturas, e impulsar el desarrollo de amistades con grupos y edades distintas. Este tipo de sensibilidad es uno de los ejemplos del porqué este libro se siente especial, pensado y expansivo.

Espacio para debate

Al final, Clabough entra al territorio en el que las opiniones científicas varían o todavía no existen de manera pública. Por ejemplo, sugiere que las niñas y los niños que viven bullying deberían “encontrar a alguien mayor,” pero las investigaciones actuales no sostienen ese abordaje que propone. (Sabemos que hay «mayores» que no son compasivos, ni tienen habilidades socio emocionales y, además, la mayoría de adolescentes no quieren acercarse a «los mayores») En su lugar, lo que dicen los avances hasta ahora es que ante el bullying hay dos claves fundamentales: desarrollar habilidades socio-emocionales en la niñez y entre adultos, y crear un ambiente armónico y positivo en la escuela.

Adicionalmente, Clabough les advierte a los padres de no confrontar a las niñas y niños de otras personas, ni inmiscuirse en sus redes de apoyo, apoyando a sentar las bases para estas interacciones —pero se necesita una mayor y más profunda discusión en este punto. También aboga por uno o dos programas de Alfabetizacion Socio-Emocional (SEL) que cultivan la atención plena, sin explorar los beneficios de otros programas que han comprobado mejorar la auto-comprensión y habilidades sociales junto con la autoregulación. Me fascina, por otro lado, la sugerencia de Clabough de que las niñas, niños y adultos en general deberían de aprender cómo crece y se desarrolla el cerebro. Las y los adultos sólo pueden enseñar aquello que entienden y han encarnado, y el campo de neurociencias sigue avanzando a pasos agigantados.

La empatía, creatividad, y el auto-control son fortalezas que pueden ser aprendidas. Y cuando son enseñadas con el debido respeto a la autonomía de las niñas y niños y su capacidad en la toma de decisiones, es más fácil que se mantengan a lo largo de la vida para su propio bienestar. Al nutrir estos rasgos en la niñez, nos comparte Clabough, “criaremos pensadores creativos que lograrán que las cosas se hagan y se beneficien tanto las demás personas como ellos mismos.”

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